La iniciativa de Jorge Ocampos y la legisladora Marta Milesi, prohíbe, además, la venta de dichos productos a niños y adolescentes.
Se intenta establecer que todos los comercios que vendan el producto identificado como purpurina, brillantina o su similar, presenten en forma visible y notoria la leyenda “producto tóxico” en el envase del producto, debiendo tener un correcto sellado y etiquetado. En el caso de que el producto no especifique la leyenda, el comerciante responsable de la venta deberá agregarla de forma tal que cumpla con lo establecido en la norma.
El presidente del bloque del Frente Progresista, Jorge Ocampos, junto con la legisladora Marta Milesi, trabajaron en esta iniciativa, luego de que tomara estado público hace dos años un lamentable accidente que provocó el fallecimiento de un niño en Santiago del Estero, “el pequeño había aspirado purpurina en forma accidental, por boca y nariz, lo que le ocasionó insuficiencia respiratoria grave y el trágico final”.
La purpurina es un producto volátil, en cuya composición se encuentran metales pesados, como plomo, zinc y cobre y contiene además estearinas (producto químico derivado de las grasas animales que se usa para hacer jabones, velas bujías) y se diferencia con la brillantina, formada por hojuelas pequeñas, brillantes y utilizada con fines semejantes por docentes y alumnos.
Finalmente alertaron que “la purpurina al ser aspirada llega a la profundidad del árbol respiratorio, bronquiolos y alvéolos, dificultando el intercambio de oxígeno y pudiendo afectar a órganos como el corazón, cerebro y riñones”.

22 octubre 2019
Interés General