En la tarde de ayer, unos cuarenta galgueros locales junto a sus pares de Chimpay y Lamarque, coparon el recinto del Concejo Deliberante – muchos de ellos debieron quedarse fuera por razones de espacio físico – para defender la actividad y hacer saber respecto de su desacuerdo con quienes entienden que es una actividad ligada con el maltrato animal.
“Si vamos al caso lo que nosotros hacemos es menos lesivo para los animales que las carreras de caballos o las jineteadas” argumentaron una y otra vez.
Hubo de todo tipo de expresiones buscando demostrar que “quienes criamos galgos los tenemos mejor cuidado que a nosotros mismos o a nuestras familias”.
Se escucharon entonces relatos de gente que asegura que “cuando mi perra se quebró una patita le tuvieron que hacer una costosa operación y aún está conmigo… nunca jamás se me cruzó la idea de abandonarla o sacrificarla como si se hace con muchos caballos que van a parar a los mataderos” argumentó un apasionado galguero de Chimpay.
Otro de Beltrán aseguró que tiene a sus perros en una habitación que “hasta tiene aire acondicionado para que en verano no sufra el calor”.
También mencionaron que “muchos que están en contra se han esmerado siempre en intentar mostrar lo peor y se fijan en algunos casos – los menos por cierto – en que lo perros son sometidos a malos tratos o los dejan abandonado, pero lo cierto es que esos casos son los menos”.
Lo cierto es que los ediles beltranenses, que en su mayoría habían anticipado su decisión “a favor” de impulsar la ordenanza que admita las carreras de galgos en el ejido local, siguieron atentamente los relatos.
Sin embargo, no estaban ayer las condiciones dadas para aprobar la ordenanza (que ya lleva más de cinco proyectos en borrador y otras tantas correcciones”, por lo que se decidió pasar a un cuarto intermedio de 24 horas para ajustar algunos artículos.
Entre otras cosas, el ante proyecto analizado ayer incursionaba en algunas cuestiones como la regulación del juego que – según los ediles – no es una materia en la que deban inmiscuirse.
Antes de irse, hubo una foto de galgueros con los concejales tomada frente al municipio que se transformará en todo un símbolo.
Claro que el tema puede quedar en la nada en caso de prosperar una iniciativa de la senadora rionegrina Magdalena Odarda que tiene media sanción del Senado de la Nación y que pasó a la Cámara de Diputados. Si ese proyecto se aprueba en diputados se convertirá en ley y quedarán prohibidas las carreras de galgos en todo el territorio argentino.
Por lo pronto, los galgueros aspiran poder frenar el tema antes que ésto ocurra.
FUENTE: 7enpunto

22 octubre 2019
Interés General