Un hombre fue imputado por amenazas contra la intendenta de General Roca, María Emilia Soria, luego de protagonizar dos episodios de intimidación en su contra. La investigación judicial determinó que los hechos ocurrieron el 17 y 18 de marzo, tras una notificación municipal sobre la tenencia responsable de un perro de gran porte. Como resultado, la justicia impuso una restricción de acercamiento a la funcionaria y su familia.
Según reconstruyó este medio, el primer incidente tuvo lugar el lunes 17 de marzo, cuando el acusado llegó en su camioneta hasta el ingreso del domicilio de Soria. En el lugar se encontraban su esposo e hijos, quienes se sintieron intimidados ante la insistencia del hombre en preguntar por la intendenta. En el vehículo también se encontraba el perro que había motivado la notificación municipal.
El segundo episodio ocurrió el día siguiente en una plaza donde Soria estaba con sus hijos. En esa ocasión, el hombre volvió a reclamarle sobre la situación del animal y le manifestó: “Me vas a tener que resolver lo del perro”, seguido de la frase: “¿Estos son tus hijos, no?”. Tras estos hechos, la intendenta realizó la denuncia correspondiente, lo que derivó en la intervención de la justicia.
El acusado se presentó en una comisaría tras la denuncia y fue demorado. La fiscalía, a cargo de Gastón Britos Rubiolo, impulsó una imputación por amenazas coactivas. Sin embargo, el juez Julio Martínez Vivot finalmente formuló cargos por amenazas simples y dictó medidas cautelares.
La decisión judicial establece una restricción de acercamiento a la intendenta y su familia por cuatro meses. Además, en caso de que el acusado necesite concurrir al municipio para realizar trámites, deberá notificarlo previamente.
El abogado del imputado, Diego Broggini, explicó que su cliente no tuvo intención de amedrentar a la intendenta ni a su familia. Aseguró que el hombre intentó comunicarse con Soria debido a que conocía a su padre, el fallecido exgobernador Carlos Soria, y sentía cierta "familiaridad" con la funcionaria. Según el letrado, su defendido está arrepentido, dispuesto a pedir disculpas y a cumplir con las disposiciones judiciales.
30 marzo 2025
Judiciales