Hoy es el Día del Trabajador Ferroviario Rionegrino

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Pese a que este día es de descanso para los empleados del sector, el Jefe de la Estación de Viedma,  Carlos Fernández, estaba firme en su puesto. "Hace 16 años que estoy acá. Estuve un año y medio como jefe de tren. También fui supervisor. Hice de todo en este lugar", dijo.

Explicó que "cayó por casualidad" en esta profesión. "Vi un aviso en el diario, vine, me contrataron y esto me atrapó", dijo.

"Es un trabajo con una mística terrible", señaló luego, aunque aclaró que "a veces es un sufrimiento por diferentes cosas que pasan". Hizo especial énfasis en la situación que se vive en la zona sur y  Bariloche por la presencia de la ceniza volcánica que "dificulta todo para el trabajador, el pasajero y las máquinas".

"Hay diferentes funciones. Uno está en las oficinas de Viedma y es un privilegiado. Lo difícil está en el sur donde las cuadrillas trabajan afuera todos los días con lluvia, granizo, viento y nieve. Si hay descarrilos hay que salir a trabajar y lo más liviano para levantar en unaa vía es un durmiente que pesa 100 kilos. Imagínense que una locomotora que descarrila pesa 100 toneladas", señaló.

Continuó explicando que la empresa Trén Patagónico "le da la rompa adecuada" a los trabajadores, pero "cuando hacen 10 o 15 grados bajo cero, no te para nada el frio".

Actualmente la empresa rionegrina tiene cuadrillas de entre 8 y 10 personas en las estaciones habilitadas, es decir, los lugares donde hay boleterías. "Hay otra cuadrilla volante con maquinaria más moderna que tiene una trabajo permanente", agregó Fernández.

Recordó que durante sus 16 añso de trabajo hay pasado momentos buenos y malos. "Uno muchas veces ve la incertidumbre, pero se va a acostumbrando. Hace mucho tuvimos una situación con varios meses parados. Hoy estamos bien otra vez", dijo, aunque reiteró que la ceniza les juega en contra todo el tiempo. 

Pero, para el tren no son todos beneficios. "El pasajero da pérdida. La gente por ahí no lo sabe. Pero se mide de otra forma con respecto a las rutas. Las locomotoras gastan por viaje 8.000 litros de gas-oil y 5.000 litros de aceite. Es un gasto enorme que se trata de compensar con el tema del turismo. Acá el negocio es la carga", señaló Fernández, al respecto.

"A esto se suma el pago de los trabajadores que viajan en la formación. Los choferes más de 8 horas no pueden trabajar. Además viaja el guarda, un ayudante, el técnico electromecánico y dos personas que se encargan de las encomiendas. Acá llevamos paquetes, hacemos mudanzas y trasladamos hasta cajones de muertos", finalizó.


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