Hay montones de anécdotas que evocan testigos de esos episodios. Trabajadores y propietarios de los establecimientos que se encuentran montados en la arena, donde también las veladas festivas se extienden hasta el amanecer, pueden efectuar detallados relatos de las ardientes escenas contempladas.
Por lo general los amantes suelen escabullirse ni bien el día comienza a irrumpir. Aunque en ocasiones también terminan vencidos por la modorra que sigue al clímax, y se entregan libremente al sueño, hasta que los despiertan los rayos inclementes de la mañana y la llegada de la pleamar.
Como si hubiera un acuerdo tácito, nadie molesta a nadie, o si existieron inoportunos de la intimidad ajena no trascendió. En cambio sí se recuerdan incidentes en los que en vez de aplicar técnicas de seducción intentaron avanzar por la fuerza.
Eloísa "Chichita" Salas, responsable del local de la Séptima Bajada desde hace años, ha visto "de todo", según le contó a este diario. Ese punto de la playa es el más escogido por la lejanía con la muchedumbre.
Por caso, al final de cada jornada deben retirar las lonas de las carpas que alquilan a los veraneantes, porque si no aparece cada una ocupada. "Ya nos pasó, y cuando les pedimos que se retiren, se enojan", destacó.
Los policías que transitan la costa también evitan interrumpirlos, indicó un oficial de la Comisaría 29. Aunque vigilan que no se expongan su lujuria al momento en que las familias llegan para disfrutar de la jornada veraniega.
Por lo menos, los chicos saben cómo cuidarse
Eloísa "Chichita" Salas, responsable del local de la Séptima Bajada en Las Grutas, afirma que todas las mañana cuando inician la atención al público deben recorrer los alrededores del parador para recoger los vestigios sexuales. Lo más habitual es encontrar grandes cantidades de profilácticos utilizados y envoltorios.
"Eso está bien, porque significa que los chicos se cuidan", destaca la mujer, que se jacta de tener una mente abierta y no expulsar a los amantes de mala manera.
Es más, el lugar cuenta con un sereno que tiene la instrucción específica de dejarlos tranquilos hasta que sacien la pasión, a no ser que hubieran cometido desmanes. Los comerciantes también son testigos de esta situación a afirman que chicos, y también algunas chicas, se acercan todos los días a comprar preservativos. Las nuevas generaciones, advierten, "tienen menos rollos respecto a la cuestión sexual, para ellos todo eso es más natural".
FUENTE: La Mañana de Cipolletti

22 octubre 2019
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