Punta Perdices no deja de asombrar

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El paraje, conocido también como Caleta Falsa, está en el interior de Puerto San Antonio Este. Hay que tomar por una picada que al llegar al poblado parte a la derecha o seguir por el mirador Norte hasta que termina el camino.

La blancura que le da a la superficie la infinidad de conchillas de moluscos es lo primero que sorprende al visitante. El silencio también.

Salvo una vieja casa en ruinas, que perteneció a antiguos habitantes cuyos descendientes hoy reclaman esas anheladas tierras, después no hay nada. Ni parador, kiosco, ni sanitarios.

Por ese motivo hay que concurrir bien equipados, como para pasar una jornada completa. Cobertores para protegerse del sol, agua y alimentos, lo esencial.

Lo cautivante que tiene este punto de la costa, desde donde se observa con claridad la planta de Alpat y el canal por donde ingresan los barcos pesqueros al puerto de San Antonio Oeste, es que el mar se escabulle tierra adentro dibujando una pequeña bahía.

En marea alta el agua se embalsa y prácticamente no hay movimiento de olas. Es como un lago tranquilo y asombrosamente cristalino por la claridad que le aportan las caracolas. Un paraíso para los aficionados al buceo, la natación o el remo.

Distinto es el paisaje cuando el mar se retira. Surge entonces una explanada de arena y montículos de rocas por donde fluyen pequeños arroyos con los últimos resquicios de la pleamar. Allí se pueden pescar cornalitos hasta con una red improvisada u otras especies como lisas y pejerreyes. Los conocedores también capturan pulpos con ganchos de alambre que introducen entre las piedras.

En las últimas temporadas Punta Perdices ha sumado visitantes, a pesar de que no se le da difusión.

Éste verano fue extraordinaria la concurrencia, al punto que fue el lugar fue considerado como la “vedete” por prestadores turísticos de la zona.

El renombre que ha logrado el sitio es motivo de festejo por el crecimiento que significa, pero también se advierte la necesidad de que las autoridades marquen algún tipo de  presencia, pues no hay control de ningún tipo y se tema algún daño ambiental. Hasta el momento solo se observa basura que dejan algunos visitantes y restos de hogueras de asados.

FUENTE: El Mallín

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