El investigador, geólogo y docente Alberto Caselli viajará junto a un tesista doctoral y posiblemente algunos estudiantes de la UNRN a la isla Decepción a realizar tareas de investigación de la actividad volcánica y rocas. Realizarán la hazaña, lejos de sus familias durante un mes y medio, persiguiendo el objetivo de concretar un ambicioso proyecto.
“Poner a la UNRN en la Antártida es una responsabilidad grande: tenemos que monitorear el volcán y dar alerta en el caso de que hay un aumento de actividad” afirmó el inverstigador, en diálogo con ANRoca.
Es Licenciado y Doctor en Geología, egresado de la UBA y se especializa en volcanes activos. Oriundo de la provincia de Buenos Aires llegó a Roca en febrero de 2013. Trabaja para el Laboratorio de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos y es Profesor titular en las carreras de Geología y Paleontología de la UNRN.
En la isla Decepción se encuentra el volcán homónimo que tuvo su ultima erupción en 1969, 1970 y reiteradas crisis sismicas. Caselli le hace seguimiento al gigante de lava activo.
Viajó a territorio antártico varias veces en su trayectoria como investigador, pero no volvió a ir desde que llegó a la ciudad. Este año además de llevar a la primera expedición roquense, va con una tarea más: busca poner en marcha un proyecto de monitoreo de la actividad del volcán desde Roca. Están ideando un sistema que transmita datos a nivel satelital.
Una experiencia inigualable: viaje, territorio y trabajo de campo
Viajarán en avión desde Buenos Aires hasta Río Gallegos. Allí irán en un Hércules hasta la isla 25 de Mayo, en Chile. Desde la isla se dirigirán en barco a destino. El transporte marítimo tarda algunas horas, dependiendo del tiempo.
La isla, riquisima en rocas volcánicas, es un gran cráter volcánico de 15 kilómetros de diámetro. “Es como un círculo que esta abierto en un sector -200 metros”. Las temperaturas no bajan de los 0 grados y la sensación térmica baja con la constante presencia de fuertes vientos.
Allí hay una base argentina temporaria en la cual dejan las provisiones al llegar y los equipos de investigación. No hay comunicación con el continente. Sólo vía radio dos o tres veces por semana. “Estas aislado”, sintetizó.
El Instituto Antártico Argentino financia la logistica, la ropa, el traslado y la comida. En la base conviven con personal de las Fuerzas Armadas en la base. “El la isla nos movemos caminando o nos dan botes neumáticos con los cuales nos desplazamos dentro de ese anillo, no se puede salir de él porque es muy peligroso” relató el experto.
El clima manda y es quien marca el paso de la investigación. “Generalmente hay mal tiempo entonces se aprovecha solo el buen tiempo para las salidas. En la base tenemos laboratorio que utilizamos para procesar datos y material recolectado”.
“La experiencia para mi es muy buena. Convivir 24 horas con el equipo. En la base uno convive. Se comparten las tareas y se trabaja de conjunto” reflexionó el investigador. “Uno se vuelve con muchas amistades, conoce gente de muchos lugares, extranjeros y profesiones".
"Es una experiencia muy rica por las experiencias mismas y por estar en la Antártida. Hay lugares muy hermosos, a veces te salís un poco del trabajo” concluyó Caselli, quien además comentó que este año buscarán financiamiento para llevar el proyecto que se traen entre manos.

22 octubre 2019
Interés General